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Inteligencia artificial y el futuro de las modelos en Colombia

Equipo editorial de Colombia Castings

De todos los temas que aparecen cuando una mujer colombiana se pregunta si vale la pena meterse a este oficio, ninguno genera tanta ansiedad como este. La pregunta llega siempre igual: ¿tiene sentido empezar si los modelos de inteligencia artificial van a hacer el trabajo en tres años? La respuesta honesta no cabe en un titular, porque no es ni “tranquila, no pasa nada” ni “olvídate, esto se acabó”.

Voy a intentar algo distinto de lo habitual con este asunto. Ni triunfalismo —eso de que la IA en el modelaje es solo una herramienta más y todo seguirá igual— ni catastrofismo —eso de que los modelos de IA ya reemplazaron a las personas y el oficio murió—. Las dos posturas son cómodas y las dos son falsas. Lo que hay es un cambio real de reglas: partes del trabajo que se van a evaporar, partes que no, y un riesgo nuevo del que casi nadie te habla y que es, de lejos, el más importante para ti.

Ese riesgo, adelantándolo: no es que los modelos de inteligencia artificial te quiten un catálogo. Es que tu propia cara termine alimentando o generando contenido que nunca grabaste, con tu firma de por medio y sin que supieras que eso era lo que estabas autorizando. Dicho de otro modo: el problema no son los modelos de IA que trabajan sin ti, sino los modelos de IA que trabajan contigo sin que lo sepas.

Dónde estamos parados con los modelos de inteligencia artificial

Empecemos por el hecho duro, porque todo lo demás depende de él. La IA generativa dejó de ser una novedad puntual en el comercio de moda y se convirtió en infraestructura operativa. Los modelos de IA no están en un laboratorio: están metidos en producción creativa, en campañas y sobre todo en catálogo.

Así lo describe el Radar de comercio digital publicado por el ICEX en febrero de 2026, y coincide con lo que reporta la prensa especializada de moda: marcas internacionales como Zalando, Levi’s, Adidas o Balmain usan modelos de inteligencia artificial para multiplicar variaciones de campaña sin volver a montar una sesión física. Ojo con esa frase, porque ahí está todo el asunto: sin volver a montar una sesión física. No es que la primera sesión desaparezca; es que las siguientes veinte dejan de existir.

Al mismo tiempo, la demanda de imagen comercial no está bajando: está creciendo. Según el informe de cierre de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, las ventas en línea en Colombia llegaron a 145,4 billones de pesos en 2025, con más de 684 millones de transacciones, un 19,9 % más operaciones que en 2024. Para dimensionar el salto: en 2019 ese canal movía 35,8 billones. Cada una de esas tiendas necesita fotos de producto en un volumen que hace diez años nadie producía.

Junta las dos cosas y tienes el escenario real de la IA en el modelaje. Hay más necesidad de imagen que nunca y, a la vez, aparecieron modelos de IA capaces de fabricar buena parte de esa imagen a costo marginal. El trabajo no desaparece de golpe: se redistribuye, y no hacia donde estaba antes.

Qué automatizan primero los modelos de IA y por qué

La IA en el modelaje no avanza de forma pareja. Los modelos de IA avanzan por donde encuentran tareas repetitivas, de bajo riesgo y con poca carga de identidad. Si entiendes ese criterio, puedes predecir bastante bien qué se lleva primero la IA en el modelaje y qué deja intacto.

El catálogo genérico: lo primero que se llevan los modelos de IA

Es lo primero que cae y ya está cayendo. Hablo de la foto de e-commerce estándar: fondo liso, prenda bien iluminada, cuerpo que sirve de percha, cara que muchas veces ni aparece completa. Un vestido en ocho colores, una camiseta en seis tallas, cuarenta referencias nuevas cada mes.

Ese trabajo tiene tres rasgos que lo vuelven presa perfecta de los modelos de inteligencia artificial: altísimo volumen, identidad de quien posa irrelevante para la venta, y un criterio de éxito que es “¿se ve bien la prenda?” y no “¿esa persona me convence?”. Cuando la identidad no aporta valor, la persona es un costo, y los costos se optimizan. Ahí los modelos de IA no compiten con tu talento: compiten con tu tarifa.

Variaciones de campaña: donde más rinden los modelos de IA

Esta es la que más silenciosamente está cambiando el negocio y la que menos se nota desde afuera. Antes, si una marca quería la misma campaña en playa, en ciudad y en interior, o con cuatro fondos para cuatro mercados, tenía que producir cuatro veces. Hoy, con una sesión base, los modelos de IA generan el resto.

Fíjate en la consecuencia concreta para ti: no perdiste ese trabajo. Perdiste los otros tres. Y esos otros tres eran, muchas veces, la diferencia entre un mes bueno y un mes flojo. Así opera la IA en el modelaje en la práctica: no te reemplaza en la pieza que ya te contrataron, te borra las siguientes.

Fondos, retoque y limpieza: los modelos de IA que ya nadie nota

Esta capa lleva años automatizándose y casi nadie la asocia con modelos de IA. Recorte de fondo, corrección de arrugas, cambio de escenario, ajuste de color, eliminación de un elemento que estorba. Los modelos de inteligencia artificial hicieron todo eso más rápido y más barato, y de paso comprimieron el trabajo de muchos retocadores y asistentes de producción en Colombia. Cuando alguien te diga que la IA en el modelaje “todavía no llegó”, muéstrale una factura de posproducción de hace cinco años.

2025 y 2026: el video generativo entra al modelaje

Si la imagen fija ya estaba comprometida, el cambio grande de este par de años es el video. Herramientas como Runway, Sora o Veo llegaron a un punto en el que producen clips cortos con coherencia de movimiento e iluminación. No son perfectos ni siempre utilizables, pero bastan para muchas piezas que antes exigían cámara, set y gente.

Esto importa porque el video corto es justo donde venía creciendo el trabajo pago para talento. Reels, TikToks, verticales para pauta, transiciones de producto. Que los modelos de inteligencia artificial hayan entrado ahí no es un detalle técnico: entraron al segmento que estaba absorbiendo a las que empiezan, y por eso la IA en el modelaje se siente más en la base de la pirámide que en la cima.

Seamos precisas también con los límites. El video generativo sigue fallando en manos, en manipulación física creíble de objetos, en continuidad de piezas largas y sobre todo en la interacción real entre una persona y un producto. Un clip de tres segundos de atmósfera lo resuelven los modelos de IA sin problema; una demostración de cómo se aplica algo sobre piel real, todavía no. Eso lleva al punto siguiente: dónde se detienen hoy los modelos de inteligencia artificial.

Lo que los modelos de inteligencia artificial no entregan

Aquí conviene ser precisa en lugar de tranquilizadora. No voy a decirte que “lo humano siempre gana”, porque eso es una frase de charla motivacional y no un análisis. Voy a listar cosas concretas que hoy, en 2026, los modelos de inteligencia artificial no pueden dar, con la razón de por qué.

Una persona que responda por su imagen

Esta es la más importante y la que menos se menciona. Cuando una marca contrata a una persona real obtiene algo que ningún conjunto de modelos de IA produce: un consentimiento verificable y alguien que responde. Hay una identidad detrás, hay un documento firmado, hay una autorización que se puede probar, hay un canal para revocar o renovar.

Eso no es un trámite: es la cobertura legal de la marca. Una campaña construida sobre una persona que autorizó por escrito tiene un respaldo que una imagen salida de modelos de IA de origen difuso no tiene. Y en un momento en que las reglas sobre contenido generado se están endureciendo, ese respaldo vale más, no menos. Ahí está el terreno donde se paga la cesión de imagen, y por eso conviene entender bien cómo funciona esa cesión.

Credibilidad ante un público que ya detecta modelos de IA

El episodio de Guess en Vogue, en 2025, es el mejor ejemplo disponible. La marca publicó una campaña con modelos de inteligencia artificial creados por el estudio Seraphinne Vallora, con un aviso de origen bastante discreto, y el resultado no fue admiración sino una reacción negativa considerable. Lectoras, profesionales de la imagen y creadoras en redes se fueron encima del asunto, y el tema lo cubrieron medios como Forbes, CNN y ABC News.

La lección no es que el público rechace los modelos de IA. Es que detecta y castiga la ausencia de aviso. Cuando una marca usa modelos de IA y no lo dice, se expone a un costo reputacional que puede superar de lejos lo que ahorró en producción. Para marcas que venden confianza —salud, cuidado personal, alimentación, servicios— ese cálculo casi nunca da.

Demostración real de producto: el límite de los modelos de IA

Si el producto hay que usarlo, tocarlo, aplicarlo, comerlo o vestirlo de verdad, la persona sigue siendo insustituible por una razón simple: la evidencia. Cómo cae una tela sobre un cuerpo concreto, cómo se ve un labial sobre una piel específica con luz de tarde, cómo queda un tinte sobre cabello real y no sobre cabello inventado por modelos de IA.

Esto no es sentimentalismo, es reducción de devoluciones. Una tienda que muestra su prenda sobre un cuerpo real recibe menos devoluciones que una que muestra una fantasía generada. Los modelos de inteligencia artificial son buenos produciendo algo bonito; son malos produciendo algo comprobable.

Presencia física en eventos

Una promotora en una activación en un centro comercial de Cali, una anfitriona en una feria en Corferias, una presentadora en un lanzamiento en Medellín. Nada de eso lo hacen los modelos de IA, por razones obvias. El circuito de eventos y de moda existe y es real: la edición 37 de Colombiamoda reunió en Medellín a 65.000 asistentes de 53 países, con 630 marcas y 9.000 compradores especializados, según cifras de Inexmoda, y dejó una derrama superior a 22 millones de dólares para la ciudad.

Conviene decir de una vez que ese circuito, aunque real, es una fracción del trabajo disponible frente al volumen comercial y de catálogo. No te mudes a Medellín pensando en la pasarela. Pero es trabajo que la IA en el modelaje no toca.

UGC que se sienta hecho por una persona

El contenido generado por usuarias funciona por una sola razón: parece que lo hizo alguien como quien lo mira. Cuando se percibe fabricado, deja de funcionar exactamente en la dimensión que lo hacía valioso, y ahí los modelos de inteligencia artificial tropiezan.

Esto crea una paradoja interesante. Cuanto más contenido sintético circula, más valor tiene el material que evidentemente viene de una persona real, en su cuarto, con su celular y su luz de ventana. Las creadoras que producen piezas por encargo para marcas —eso es UGC, que no es lo mismo que ser influencer— están menos expuestas a los modelos de IA de lo que parece, siempre que lo que entreguen sea genuinamente humano y no una imitación de anuncio.

Actuación y audiovisual, fuera del alcance de los modelos de IA

Un personaje sostenido, una emoción que evoluciona, una escena con otra persona. Eso sigue necesitando cuerpo humano, y en Colombia además hay política pública empujando esa demanda. La Ley 1556 de 2012 opera con el Fondo Fílmico Colombiano y los Certificados de Inversión Audiovisual: según la Comisión Fílmica Colombia, el CINA reembolsa el equivalente al 40 % del gasto en servicios audiovisuales y el 20 % del gasto en servicios logísticos hechos en el país, con alternativa de crédito fiscal transferible del 35 %. El esquema ha beneficiado a 134 producciones de 15 países, ha atraído más de 499 millones de dólares y aplica también a producción audiovisual publicitaria.

Que exista ese incentivo no le garantiza trabajo a nadie, y quiero ser explícita. Lo que indica es que hay una política activa que atrae rodajes, y donde hay rodajes hay demanda de personas frente a cámara que los modelos de IA no cubren.

El riesgo nuevo: tu cara entrenando modelos de inteligencia artificial

Ahora sí, el punto que motiva este artículo y que casi ninguna agencia discute con sus talentos.

Todo lo anterior es un debate sobre volumen de trabajo. Importa, pero es el debate viejo: cuántos catálogos, cuántas campañas, cuánta plata. El riesgo genuinamente nuevo que trajeron los modelos de inteligencia artificial es de otra naturaleza y no se mide en pesos perdidos este mes. Y es el que casi nunca aparece cuando se habla de IA en el modelaje.

Es este: el material que produces con una marca puede convertirse en insumo para generar contenido con tu apariencia sin que vuelvas a estar presente. Hay dos formas y conviene distinguirlas, porque no son lo mismo.

La primera es el entrenamiento. Tus fotos y videos se incorporan a un conjunto de datos con el que se ajustan modelos de IA. Tu cara deja de ser una imagen y pasa a ser un patrón dentro de un sistema. En ese escenario nadie publica “una foto tuya”: publica algo que aprendió de ti.

La segunda es la réplica digital: un gemelo construido a partir de tu apariencia, capaz de aparecer en piezas nuevas, con ropa que nunca te pusiste, diciendo cosas que nunca dijiste, en campañas que nunca aceptaste. Ahí no hay ambigüedad sobre de quién es esa cara: es la tuya, reconocible, y quien la vea va a asumir que estuviste ahí.

Las dos comparten un rasgo que las vuelve peligrosas: no requieren tu presencia otra vez. Una vez que existe el material y existe la autorización, el volumen de uso deja de tener relación con el volumen de trabajo. Trabajaste un día y los modelos de inteligencia artificial pueden producir con tu imagen durante años, sin que vuelvas a cobrar y, peor, sin que controles dónde apareces.

Por qué los modelos de IA rompen el límite viejo

En el esquema anterior, si una marca se pasaba del acuerdo se pasaba con un material finito: las fotos que existían. Podías documentar el exceso y reclamar. Con modelos de inteligencia artificial el material es infinito y variable, y una imagen generada puede parecerse muchísimo a ti sin ser ninguna de las fotos que firmaste. La frontera entre “usaron mi foto” y “usaron algo derivado de mi foto” se vuelve difusa justo donde antes había un límite claro.

Y hay algo que no es menor: el deepfake. La misma capacidad técnica que permite a los modelos de IA generar una campaña permite generar contenido que te pone en situaciones que jamás aceptarías. Ese uso de los modelos de IA no es un incumplimiento contractual: es un daño a tu dignidad y a tu buen nombre. Por eso este asunto no se resuelve solo negociando mejor la tarifa.

La cláusula de cesión es el frente de batalla

Toda esta discusión sobre modelos de inteligencia artificial, que parece tecnológica, se decide en un párrafo de un documento. Ese es el punto práctico del artículo.

Durante décadas los contratos de modelo incluyeron fórmulas amplias que a nadie le parecían graves: “para todos los medios conocidos o por conocerse”, “autoriza la modificación, alteración y transformación del material sin restricción”, “cesión total e irrevocable”. En 2010 eran ruido de abogado. Con modelos de inteligencia artificial en operación, esas mismas frases pueden leerse como una autorización para generar contenido sintético con tu apariencia.

No estoy afirmando que un juez colombiano las interpretaría así; eso está por verse y dependerá de cada caso. Digo algo más simple y más urgente: no dejes que quede en manos de una interpretación. La cláusula tiene que hablar de los modelos de IA de forma expresa, en un sentido o en el otro.

Qué debería decir hoy una autorización sobre modelos de IA

Una autorización de uso de imagen escrita en 2026 debería pronunciarse explícitamente sobre los modelos de inteligencia artificial. No hace falta lenguaje jurídico sofisticado; hace falta que el tema aparezca. Por ejemplo, dejando constancia de si se permite o no:

  • Usar el material para entrenar o ajustar modelos de IA, propios o de terceros.
  • Crear una réplica digital o gemelo de la talento.
  • Generar variantes de las piezas producidas con tu apariencia, más allá del retoque habitual.
  • Modificar tu cuerpo, tu tono de piel, tu edad aparente o tus rasgos.
  • Ponerte a decir o hacer cosas que no grabaste, con voz sintetizada o sin ella.
  • Transferir el material a proveedores tecnológicos o a terceros con esos fines.

Si la respuesta a alguno de esos puntos es “sí”, entonces es un uso adicional con precio adicional, plazo propio y posibilidad de revocación. No es un anexo técnico: es una segunda licencia dentro de la primera, y hoy es la parte de la negociación donde la IA en el modelaje se juega de verdad.

Y si la marca dice “es que nosotros no hacemos eso”, perfecto: entonces no hay problema en escribirlo. La resistencia a poner por escrito algo que supuestamente no se hace es, en sí misma, información.

Qué está pasando afuera con este debate

Esto no es una preocupación local ni una teoría. En varios mercados grandes ya hay reglas escritas sobre modelos de inteligencia artificial, y vale la pena conocerlas porque marcan hacia dónde va el estándar de la industria.

Transparencia obligatoria en la Unión Europea. El artículo 50 del Reglamento europeo de inteligencia artificial establece obligaciones de transparencia: los proveedores deben asegurar que las salidas de modelos de IA que generan contenido sintético queden marcadas en formato legible por máquina y detectables como generadas o manipuladas artificialmente, y quienes despliegan deepfakes deben revelar que el contenido fue generado o manipulado. Ese bloque empieza a aplicar el 2 de agosto de 2026. En la práctica, una campaña hecha con modelos de inteligencia artificial no podrá pasar por fotografía sin más.

Contratos de réplica digital en California. La ley AB 2602, sancionada el 17 de septiembre de 2024, ataca exactamente el problema de la cláusula. Establece que una disposición contractual que permita crear y usar una réplica digital de la voz o la apariencia de una persona en lugar de su trabajo presencial es inejecutable cuando no incluye una descripción razonablemente específica de los usos previstos y, además, la persona no estuvo representada por un abogado que negociara esos términos ni por un sindicato con convenio que aborde expresamente el uso de réplicas digitales.

Léelo otra vez, porque el criterio es exportable a cualquier negociación: una autorización sobre modelos de IA que no describa usos concretos es una autorización débil. Ese estándar lo puedes invocar aunque no vivas en California.

La reacción del público. Y de nuevo el caso Guess en Vogue como termómetro: cuando las marcas usan modelos de inteligencia artificial sin decirlo, el mercado responde. La conversación sobre trabajo creativo, sobre estándares de belleza y sobre quién queda por fuera se abrió y no se ha cerrado.

Qué protege hoy en Colombia frente a los modelos de IA

Colombia no tiene una ley específica de réplicas digitales. Hay que decirlo claro en vez de fingir que estamos cubiertas. Pero tampoco estamos en tierra de nadie, y hay tres piezas que sí aplican a los modelos de inteligencia artificial.

La Superintendencia de Industria y Comercio ya se pronunció. La Circular Externa 002 del 17 de septiembre de 2024 fijó lineamientos sobre tratamiento de datos personales en sistemas de inteligencia artificial. Su punto de partida es que las Leyes Estatutarias 1266 de 2008 y 1581 de 2012 se aplican a todo tratamiento de datos personales dentro de esos sistemas, sin importar la tecnología. Introduce criterios de ponderación —idoneidad, necesidad, razonabilidad y proporcionalidad—, exige responsabilidad demostrada y evaluaciones de impacto cuando hay alto riesgo, y recomienda privacidad desde el diseño.

Hay un lineamiento de esa circular que deberías subrayar: que una información esté accesible en internet no la vuelve de dominio público. Sigue requiriendo autorización previa del titular. Traducido a tu caso: que tus fotos estén públicas en tu Instagram no autoriza a nadie a usarlas para entrenar modelos de IA.

Tu imagen es un dato personal y encima sensible. Bajo el régimen colombiano de habeas data, una fotografía que permite identificarte es un dato personal tuyo, y los datos biométricos están clasificados como sensibles, con reglas más exigentes de autorización. Eso te da derechos que no dependen del contrato: conocer, actualizar, rectificar, suprimir, revocar la autorización y pedir prueba de la autorización otorgada, además de quejarte ante la propia Superintendencia. La política de privacidad de este sitio describe cómo se aplican esos principios acá.

La Corte no ve la autorización como renuncia perpetua. En la Sentencia T-634 de 2013 se sostuvo que autorizar el uso de la propia imagen no implica renunciar de forma definitiva a ese derecho, y que el consentimiento debe ser informado también sobre las finalidades del uso. Aplicado a los modelos de inteligencia artificial: si nunca te explicaron que el material podía servir para generar contenido sintético, es discutible que hayas consentido esa finalidad.

Nada de esto es una garantía frente a los modelos de IA. Es un terreno donde se puede pelear, que es distinto de estar indefensa y distinto de estar protegida.

Qué puedes hacer hoy, en concreto

Aterricemos. Estas son cosas que puedes hacer esta semana para no firmar un mal acuerdo sobre modelos de IA, sin abogado y sin trayectoria.

  • Lee la cláusula de imagen antes de firmar, siempre. Busca las palabras “transformación”, “por conocerse”, “derivadas”, “sintético”, “réplica”, “entrenamiento”. Si aparecen, pregunta qué significan en ese contrato.
  • Pide que el tema quede escrito. Una línea basta: que el material no se usará para entrenar modelos de inteligencia artificial ni para generar réplicas digitales sin un acuerdo específico y remunerado.
  • Si aceptas ese uso, cóbralo aparte y ponle plazo. Una réplica digital no se paga como una jornada, y no debería ser perpetua nunca.
  • Guarda todo. Copia firmada, correos, cotización, mensajes. En un conflicto sobre IA en el modelaje, la evidencia de qué te explicaron pesa tanto como el contrato.
  • Cuida dónde subes material de alta calidad. No para dejar de trabajar en redes, sino sabiendo que un archivo limpio y bien iluminado es mejor materia prima para modelos de IA que una captura comprimida.
  • Desconfía de los “castings” que piden material excesivo. Grabaciones largas de tu cara en varios ángulos, con distintas expresiones, para una selección que nunca avanza: eso se parece a una captura de datos faciales para modelos de IA. Un casting normal no necesita eso.
  • Pregunta quién es el responsable de tus datos. Si nadie sabe responder quién trata tu información y con qué finalidad, ya sabes lo suficiente.

Lo que no es contractual pero pesa

Construir una identidad reconocible. Los modelos de inteligencia artificial son extraordinarios generando personas plausibles y anónimas; son mucho menos útiles cuando la marca quiere a alguien en particular, con una historia, una voz y un público que la asocia con algo. La frontera del trabajo humano frente a los modelos de IA no está en ser una cara bonita más —eso es justo lo que la tecnología sabe hacer— sino en ser identificable. Vale para las creadoras, para las presentadoras y para quien se dedica a la actuación.

Una tabla honesta sobre la IA en el modelaje

Prefiero poner la presión de los modelos de IA en una tabla antes que envolverla en párrafos optimistas. La tercera columna es la más útil y casi nadie la escribe.

Tipo de trabajo Presión de los modelos de IA Qué es incierto
Catálogo de e-commerce genérico Muy alta; ya se está sustituyendo Si la exigencia de avisar el origen frena la sustitución
Variantes de campaña ya producida Muy alta; es el uso más extendido Si la sesión base sigue siendo humana en cinco años
Beauty y demostración de producto Media; la evidencia real importa Cuánto tarda el video generativo en resolver el contacto físico
UGC por encargo Media-baja; el valor está en parecer real Si el público sigue distinguiendo lo auténtico
Eventos, activaciones, promotoras Baja; requiere cuerpo presente Nada obvio a corto plazo
Actuación y audiovisual publicitario Baja hoy, creciente Cómo se regulan las réplicas digitales
Pasarela y moda de autor Baja; es un circuito de presencia El tamaño del circuito, que siempre fue pequeño

Preguntas frecuentes

¿Los modelos de inteligencia artificial van a reemplazar a las modelos?

A algunas funciones sí, y ya está pasando: la imagen de producto genérica y repetitiva es el caso más claro. A la profesión completa, no, porque hay cosas que los modelos de IA no entregan, empezando por una persona real que preste su imagen con consentimiento verificable y responda por ella. Lo honesto es decir que el mercado se está reorganizando, no que se está acabando.

¿Vale la pena empezar en el modelaje en 2026?

Depende de con qué expectativa. Si esperabas un oficio estable y predecible, este nunca lo fue, con modelos de inteligencia artificial o sin ellos. Si estás dispuesta a entenderlo como un trabajo irregular, donde los primeros meses rinden poco y donde la mayoría de las candidatas no queda seleccionada, entonces la IA en el modelaje cambia dónde está el trabajo, no si existe.

¿Pueden usar mis fotos públicas para entrenar modelos de IA?

No deberían sin tu autorización. La Superintendencia de Industria y Comercio señaló en su circular de 2024 sobre sistemas de inteligencia artificial que la información accesible en internet no es automáticamente de dominio público y que sigue requiriendo autorización previa del titular. Otra cosa es qué tan fácil sea detectarlo y perseguirlo, y ahí conviene no hacerse ilusiones.

¿Qué es una réplica digital y por qué debería importarme?

Es una representación generada por modelos de IA que resulta reconocible como tu apariencia o tu voz, usada en piezas donde tú no actuaste. Debería importarte porque desacopla tu imagen de tu presencia: una vez que existe, trabaja sin ti, y sin ti no hay control sobre dónde aparece.

¿Cómo sé si un contrato me pide autorizar modelos de IA sin decirlo?

Señales: autorización de “transformación sin restricción”, medios “por conocerse”, cesión libre a terceros, ausencia de plazo y silencio absoluto sobre tecnología. El silencio no es neutral. Si el documento no menciona los modelos de inteligencia artificial, pide que los mencione, aunque sea para excluirlos.

¿Debo negarme siempre a cualquier uso con modelos de IA?

No necesariamente. Hay usos razonables y bien pagados, y negarse en bloque puede sacarte de trabajos legítimos. Lo que no es razonable es autorizarlo sin saberlo, sin plazo, sin pago diferenciado y sin poder revocar. La diferencia entre un buen y un mal acuerdo sobre IA en el modelaje no es el sí o el no: es el detalle.

¿Las marcas colombianas ya están usando modelos de IA?

La adopción es desigual y sería inventar dar un porcentaje. Lo documentado es que la IA generativa se volvió infraestructura operativa en el comercio de moda internacional, y ese tipo de práctica suele llegar al mercado local por la vía de las agencias, los proveedores de e-commerce y las casas matrices.

¿Puedo usar modelos de IA a mi favor en lugar de temerles?

Sí, y muchas ya lo hacen para tareas de apoyo: organizar un portafolio, escribir la descripción de tu perfil, planear contenido, subtitular un video. Usar modelos de inteligencia artificial como herramienta de trabajo es distinto de dejar que tu cara alimente modelos de IA de otros. La primera decisión es tuya; la segunda tiene que estar en un contrato.

Si mi imagen aparece en algo que no autoricé, ¿qué hago?

Documenta con capturas fechadas, guarda enlaces, recupera tu copia del acuerdo y compara. Presenta un reclamo por escrito ante quien esté publicando, ejerciendo tus derechos como titular de datos personales, y si no atienden puedes acudir a la Superintendencia. Según la gravedad, consulta con un abogado: los usos que afectan tu dignidad o tu buen nombre tienen rutas propias.

Cierre sin promesas

No sé cómo va a quedar este mercado en cinco años. Nadie lo sabe, y quien te diga lo contrario está vendiéndote algo. Puede que la exigencia de avisar el origen del contenido frene la sustitución y devuelva valor a la fotografía con personas. Puede que la calidad de los modelos de IA siga subiendo y se lleve categorías enteras que hoy parecen seguras. Puede que aparezca una regulación colombiana sobre réplicas digitales, o puede que no aparezca en mucho tiempo.

Lo que sí se puede afirmar con bastante confianza es más modesto y más útil. Que la parte más repetitiva del oficio ya se la llevaron los modelos de IA y no va a volver. Que lo que resiste es aquello que exige una persona verificable, presente y responsable. Y que la pelea importante de esta década, para una modelo colombiana, no es contra los modelos de inteligencia artificial sino por el control de las condiciones en que su imagen se usa: qué se autoriza, por cuánto tiempo, para qué medios y —esto es lo nuevo— si se permite o no generar contenido sintético con ella.

Esa pelea se gana en el papel, no en el debate público. Se gana leyendo la cláusula, preguntando lo que parece obvio y estando dispuesta a decir que no cuando la respuesta es vaga. Es menos épico que un manifiesto sobre el futuro del trabajo creativo, pero es lo que de verdad protege a alguien.

Si después de leer todo esto sigues con ganas de intentarlo, la puerta está abierta: puedes postularte aquí sin ningún costo. Vale la pena repetir lo que decimos en todas partes, porque es lo que nos separa de quien promete: postularse no significa quedar seleccionada, no hay pagos de por medio en ninguna dirección y esta plataforma apenas está armando su primer grupo de talentos, así que no tenemos trayectoria que mostrarte todavía. Lo que sí tenemos es una posición clara sobre los modelos de inteligencia artificial, y quien contrata a través nuestro la conoce desde el principio en la página para marcas: el uso de la imagen de una persona se define antes de producir, por escrito, y lo relativo a contenido generado por modelos de IA se pacta expresamente o no se autoriza.